Los uniformes escolares han sido motivo de argumento tanto político como comunitario por muchos años en el Condado de Orange. Han pasado cinco años desde el último intento de implementar los uniformes en el Condado de Orange.
Se han hecho varios estudios sobre los pros y contras del uso de los uniformes escolares. Un estudio hecho en el 1994 por el Distrito de Long Beach, el cual duro cinco años, demostró que el código de vestimenta aumento el progreso académico y disminuyo el crimen por más de 86%. Similarmente, las escuelas de nuestro vecino Condado de Osceola, demostraron que hubo una disminución de 46% en los niveles de abuso físico y emocional entre los estudiantes y aumentaron sus niveles académicos. Aun así, hay personas que no creen que los uniformes escolares hagan alguna diferencia significativa.
En el 1988 la Universidad de Alabama en Huntsville comenzó un estudio longitudinal en el cual reporto que no hubo ningún progreso significativo con el uso de uniforme escolar (véase 1988 National Educational Longitudinal Study at the University of Alabama at Huntsville and The Effects of Student Uniforms on Attendace, Behavior Problems, Substance Use, and Academic Achievement by David L. Brunsma and Kerry A. Rockquemore).
Yo, como educadora, he visto y experimentado lo positivo de los uniformes en las escuelas. Esto disminuye a gran cantidad los abusos físicos y emocionales entre estudiantes, aumenta el progreso educativo, le da un sentido de pertenencia a los estudiantes y admiración por su escuela y trae igualdad en términos económicos.













