Las Memorias de George W. Bush

La gran mayoría de los presidentes de este país han escrito sus memorias acerca de los años de su administración, y el expresidente George W. Bush acaba de presentar la suya la cual fue escrita en lo que él llamó “Puntos de Decisión”, o sea las decisiones más difíciles de su presidencia. Lo que sigue es una recopilación de estos puntos, y el cómo nos han afectado personalmente, queda por cuenta de los lectores, para que cada quien haga su propia “memoria”.

1. La escogencia del vicepresidente Dick Cheney. El misterio no está aún aclarado de quién escogió a quién en el sentido que DC se impuso contra varios aspirantes en formas no muy elegantes, haciendo piruetas políticas para llegar al puesto No. 2 del país, lo que le dio la mayor preponderancia y fuerza política que un vicepresidente haya tenido, al punto que la opinión pública no sabía quién mandaba más si el presidente o él.

2. La guerra contra el terror. La decisión de haber declarado la guerra al terrorismo fue un error tan grave como el haber singularizado a Bin Laden como el terrorista N. 1 del mundo. Su Vietnam fue Irak, donde Bush terminó quitando a Hussein del medio, quien era enemigo declarado de Irán y de Bin Laden, no encontró armas de destrucción masiva, ese gasto logró endeudar al país hasta el siglo venidero, y todavía estamos empantanados en una lucha que ahora no solo es contra los terroristas sino contra el Islam.

3. Abusos de los derechos civiles. La excusa de la lucha antiterrorista sirvió para que los derechos civiles pasaran a un segundo plano, tanto para los sospechosos que se apresaron en otros países como para lo que se ha venido haciendo en este país al violar muchos derechos civiles. La imagen de un país que respetaba la democracia, se cayó al suelo a nivel internacional.

4. Rechazo a Irán. Después de la caída de Irak, el gobierno de Irán mandó un ramo de olivo a Bush que fue rechazado. El alejamiento, más aún de Teherán, es bien conocido hoy día. Así, el que pudo ser otra vez un aliado, es otra vez, un enemigo. Ese episodio nos recuerda exactamente la visita de Fidel Castro a Nixon en 1959, y el camino que tomó Cuba. Lo cierto es que todavía no sabemos por qué se invadió a Irak, aparte de ponerle la mano al petróleo.

5. Israel, el terrorismo y los palestinos. Bush se tragó sin dificultad la píldora que Israel sería el mejor aliado contra el terrorismo islámico en el Medio Oriente, lo que produjo que las negociaciones entre Israel y los palestinos no llegaran a ninguna parte, sino todo lo contrario: guerra en el Líbano y más inestabilidad en la región. Y todavía esa situación no se ha resuelto, ni está en vías de resolverse porque ahora hay más musulmanes enemistados con este país que antes.

6. Katrina. La incompetencia llevada al extremo de la mentira y la incapacidad del gobierno federal.

7. Desastre económico. La burbuja económica que estalló en 2008, causada en por el abuso de los bancos de actuar sin restricciones, la supervisión y apoyo del propio gobierno (cuando el jefe de la Reserva Federal Alan Greenspan) que apoyó la política fiscal de dinero fácil que culminó con los créditos fáciles para viviendas, etc., fue engendrada durante su gobierno y todavía afecta al país en la forma de desempleo, hipotecas vencidas, gasto gubernamental extraordinario financiando guerras inútiles y el consiguiente déficit de la balanza comercial porque todos los trabajos se han ido a China.

Hay otras cosas que debemos tener presente en nuestra memoria particular, como que Bush no fue electo para el cargo por la “vía normal” de las elecciones en el año 2000, sino que en una voltereta de varios jueces de la derecha lo nombraron a dedo. Hay que dar crédito que Bush sí nos advirtió que él “no sabía mucho de política internacional”, como lo demostró, un gran punto a su favor por la sinceridad que tuvo. Lo cierto es que al final de su gestión, la situación del país estaba peor que cuando él comenzó, no porque las circunstancias cayeron en contra suya, sino por las erradas decisiones que él hizo.

Nosotros, el público, no estamos al alcance de saber por qué un presidente hace una decisión en un momento dado, porque hay razones que se llaman “de Estado”, es decir, secretas, que no se pueden explicar a los cuatro vientos porque ellas envuelven la llamada “seguridad nacional”, y decirlas sería un craso error político, hasta con aquellos países que son nuestros aliados. Pero con el tiempo, para eso son las Memorias, para hablar sobre esos aspectos que alguna vez fueron secretos y que después valen la pena aclarar y Bush sólo nos demuestra en su libro que él no se logró acordar de una sola cosa buena que hubiera logrado en su gobierno.

Tal vez las memorias no se deban escribir a los dos años de haber dejado el cargo. Tal vez ha debido escribir sobre otra cosa, pero ¿de qué más podía hablar un presidente sino de lo que hizo?

La verdad sea dicha que George W. no pudo decirlo de otra forma: solo fueron decepciones, con seguridad, para nosotros.

Por Ellen Bustero

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