Los hispanos constituyen la minoría más grande de este país, pero sólo en cantidad, mas no en calidad. Esto quiere decir que hay otras minorías que los superan tanto en el aspecto económico como en el nivel académico, siendo este último la gran barrera que distingue a un pueblo desarrollado de uno subdesarrollado. En otras palabras, los hispanos siguen siendo, en general, tan subdesarrollados aquí como los que están en los países hispanoparlantes de este hemisferio.
Y todo eso se debe a que los hispanos no logran “salir de abajo” con respecto a su nivel educativo. Y aquí se encuentran los tres grandes problemas que son: 1) no logran terminar la secundaria; 2) no logran entrar a la universidad; y 3) no logran estudiar carreras productivas en universidades reconocidas.
Como se puede ver en esta trilogía del desastre educativo y social en que están inmersos los estudiantes hispanos, tanto los recién llegados, legales o ilegales, o ambos, y los que tienen años en este país, que es el resultado de una cadena de eventos que comienzan en la educación preescolar y continúa arrastrándose toda la vida como un ancla que no les deja despegarse del suelo.
A casi todos los recién llegados les hacen ingresar en cursos en español diciéndoles que más adelante, cuando aprendan más inglés, pasarán a los cursos en inglés. Esto es un mito y se prueba con los niños que ingresan a un kindergarten se les habla solo en inglés desde el primer momento, y los niños aprenden inglés inmediatamente, y si los padres en sus casas les siguen hablando en español, los niños terminarán siendo totalmente bilingües para el resto de su vida.
Como la gran mayoría va a escuelas públicas que cada vez están más recortadas de calidad académica, es decir, donde no tienen buenos maestros, lo que les hace que ni siquiera lleguen a la universidad porque no califican, además de los altos costos de una buena universidad.
Las cifras son aterradoras, y no las mencionaré aquí para que las vean directamente en la página del portal del Pew Center, y que pueden complementar con las que presentó el estado de Florida este febrero sobre el resultado de los exámenes generales en escritura y matemáticas. Allí pueden ubicar a cada una de las escuelas y podrán relacionar a los sectores más pobres con las peores escuelas y el más bajo rendimiento. ¿Casualidad? No lo creo.
El número de alumnos hispanos que no termina la secundaria es muy bajo, y esto conduce a que no continúen hacia la universidad. Y de los que van a la universidad, la mayoría no la termina, lo que quiere decir que tampoco seguirán hacia ningún postgrado.
Por último, y como quien dice para añadirle insulto a la injuria, este nuevo gobierno de Florida, siguiendo los lineamientos del grupo político Tea Party, está dispuesto a retirarle gran parte de los fondos a las escuelas públicas y a las ayudas económicas de todo tipo para que las que ya estaban mal, vayan ahora a estar peor. Así, los maestros, las escuelas y los programas serán reducidos para recortar al “déficit” presupuestario del Gobierno.
Pero lo peor de todo es que todavía hay un gran número de hispanos que no terminan de entender por qué el partido Republicano escoge para solucionar el déficit presupuestario restringiendo a la educación, como si dirigir un país tuviera que hacerse como una empresa que solo está interesada en hacer dinero viendo a la educación como algo que no es prioridad nacional.
La educación debe estar a la par de la defensa nacional porque ambas son prioridad en la seguridad de un país, pero no es así. El que hoy haya más muchachos hispanos en el Ejército que en las universidades es un ejemplo de esta grave distorsión social y política y el futuro lo cobrará.
Por Ellen Bustero













